Taller de la Familia


¿EL DIVORCIO, ES LA SOLUCIÓN?
Febrero 4, 2008, 2:28 pm
Archivado en: Articulos Marzo/Abril 2008

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Consejero matrimonial: Joaquín Cegarra

En una mayoría de casos que se llega a la disolución del matrimonio, es  después de haber intentado poner remedio, y ante la falta de los resultados deseados, se ha llegado a la conclusión de romper el estado del matrimonio.  

Pero cuando valoro la influencia que se cierne sobre el pensamiento popular, promovido desde muchos medios, señalando como ídolos o triunfadores a famosos, a millonarios, a ciertos  dirigentes corruptos que aparentan felicidad, seguridad, y bienestar, pero que en realidad ni viven una vida normal ni tienen una familia normal; cuando veo la prensa del corazón bombardeándonos con las noticias de las separaciones y divorcios, de personajes populares, tengo la impresión de que se quiere normalizar el divorcio como un proceder normal y sin grandes consecuencias.

Mi experiencia en la labor de consejero familiar, me dice que es todo lo contrario y que el divorcio trae consecuencias considerables, y no sale barato. Por el contrario,  se pagan altos precios en los hijos, en la salud. También afecta la vida laboral, la vida social, etc.,   por lo que conviene valorar debidamente las consecuencias, pero sobre todo valorar si la ruptura es la solución.

No quiero solamente contrarrestar esta idea de lo barato que puede salir el divorcio, sino dar una esperanza ante la realidad de que  hay una manera de corregir el rumbo que se pueda haber perdido, y que toda relación por complicada o enfermiza que sea, puede ser sanada.

No es necesario ser arquitecto para saber que toda casa, depende de su fundamento (los cimientos). Cuando el fundamento es sólido, da  garantía de que no se derrumba la casa. En el libro de Dios: La Santa Biblia, Jesús enseñó una parábola llena de sentido para tomar notas ante el aumento de derrumbes de matrimonios en nuestra sociedad.

 

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.   Cita Bíblica, Lucas 6;46. 

          Primeramente, señalaremos que todo matrimonio al igual que estas casas, sea cual sea el fundamento, pasa por dificultades y pruebas que golpean para dañar la relación, la unidad y destruir el amor entre los cónyuges.  

          La segunda cosa que comprobamos en esta ilustración, es como el fundamento en el matrimonio, determina las consecuencias. La grandeza de lo que quiero aportar en este artículo, es que mientras tengamos aliento de vida, podemos cambiar el fundamento de nuestra vida y de nuestro matrimonio. ¿Cómo lograrlo? La respuesta está también en esta lectura Bíblica, Jesús dijo: “El que oye mis palabras y las hace”.  Cuando trato con personas que han vivido el divorcio en su relación y les pregunto que hicieron para haberlo evitado, las respuestas son varías: Han pedido ayuda a familiares, a los amigos, al psicólogo, se han dado tiempos de separación antes de tomar una decisión final, han pedido consejos a los que antes vivieron experiencias similares, etc.. 

          Pero curiosamente, muy pocos consideraron cambiar el fundamento sobre el que habían fundamentado sus vidas y matrimonio, y valorar las enseñanzas de quien lo diseñó, el cual es Dios por medio de Jesucristo.  Es una pena desestimar la ayuda de Dios por familiarizar a Cristo con las prácticas religiosas que realizan muchas culturas, creyendo que por los ritos, rezos y sacrificios, el beneficio de Dios nos alcanzará, cuando realmente es por conocer las enseñazas de las Escrituras, (La Biblia), y ponerla por obra, lo que hará posible lo imposible, donde el favor de Dios se manifestará, restaurando y renovando el verdadero amor.    No te conformes con el divorcio 

Si deseas ponerte en contacto con nosotros y solicitar ayuda, será de gran valor poder servirte.  También dispones de un espacio de recursos.  



¿QUIÉNES SON REALMENTE LOS RESPONSABLES DEL FRACASO ESCOLAR?
Febrero 4, 2008, 1:57 pm
Archivado en: Articulos Marzo/Abril 2008

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            Hace algo más de treinta años que ejerzo la docencia, impartiendo clases de apoyo a jóvenes de distintos Centros Escolares que vienen en busca de ayuda para poder llevar a cabo sus tareas escolares. Normalmente se trata de hijos de conocidos que  saben de mi labor y vienen a solicitar ayuda para sus hijos.

            En su inmensa mayoría, se trata de jóvenes con un alto índice de fracaso escolar. He llegado a tener jóvenes que literalmente suspendían todas y cada una de las asignaturas, y yo siempre me he hecho la misma pregunta: ¿Quiénes son realmente los responsables del fracaso escolar?

            Lo que sí puedo afirmar es que son muchos los factores que forman parte de este fracaso, y podríamos hablar de tantas cosas: Falta de motivación, desinterés por los estudios, falta de constancia en el trabajo, etc. Pero ¿Cuál es la causa de esa falta de motivación, de ese interés por los estudios y de esa falta de constancia?

            Sin embargo, y a pesar de constatar que muchos de estos jóvenes  víctimas del fracaso escolar son personas inteligentes y con capacidades para superar todas y cada una de las materias que se les imparte, me he podido percatar de que existe un asunto común a todos y cada uno de estos jóvenes: EL EJEMPLO FAMILIAR.

            Si tuviéramos que hablar de estadísticas en cuanto a fracaso escolar se refiere, la capacidad intelectual ocuparía el último lugar, pues a pesar de ser una de las causas de dicho fracaso, no es la más importante sin lugar a dudas.

            A veces les suelo hacer la pregunta del millón, y a pesar de saber de antemano qué es lo que me van a responder, no ceso en el empeño de seguir cuestionándoles: ¿Te gusta estudiar?. Lógicamente la respuesta es un rotundo :¡No¡ pero yo sigo insistiendo: ¿Y cuáles son los motivos por los que no te gusta estudiar?. A lo que ellos me responden argumentando otras muchas cosas, tales como: A nadie le gusta estudiar, los buenos estudiantes no son populares, se gana más dinero trabajando que estudiando, y un largo etcétera de argumentaciones sin base ni justificación alguna etc.

            Y si somos realistas, nos percataremos de que vivimos en una sociedad de consumo, de self-service, de conseguir las cosas ipso-facto. Los jóvenes quieren las cosas “ya”, “en el momento”, y el sólo hecho de pensar que les quedan algo más de ocho o diez años para terminar sus estudios, les trastorna.

             A veces les suelo replicar con experiencias personales, y sobre todo les hago bastante hincapié en la constancia. Los jóvenes necesitan patrones de conducta en sus hogares. Ahora vemos un anuncio de televisión que alude a lo importante que es la lectura y el slogan dice más o menos así: “Si tú lees ellos leen”.  Pero podríamos invertir los términos: “Si tú no lees, ellos no leen”, “si tú consumes ellos consumen” “si tú corres en esta vorágine social donde no hay tiempo para nada”… etc. 

            ¿Qué patrones de conducta desde nuestros hogares estamos transmitiendo a nuestros jóvenes? En la medida de nuestra responsabilidad vamos a ayudar a nuestros jóvenes y adolescentes a que sean constantes en todas las áreas de su vida, y lógicamente lo serán también en el área de los estudios.

            Así que volviendo sobre el título de este artículo: ¿Quiénes son realmente los responsables del fracaso escolar?, no responsamos a esta pregunta culpabilizando a padres o a hijos, sino más bien que podamos responder haciendo una reflexión sobre este asunto.

             No te conformes con el fracaso escolar de tus hijos, si este es el asunto. Así que si deseas ponerte en contacto con nosotros y solicitar ayuda, estaremos encantados de poder ayudarte. Decirte también que dispones de un espacio de recursos. 

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