Archivado en: Articulos Marzo/Abril 2008

Hace algo más de treinta años que ejerzo la docencia, impartiendo clases de apoyo a jóvenes de distintos Centros Escolares que vienen en busca de ayuda para poder llevar a cabo sus tareas escolares. Normalmente se trata de hijos de conocidos que saben de mi labor y vienen a solicitar ayuda para sus hijos.
En su inmensa mayoría, se trata de jóvenes con un alto índice de fracaso escolar. He llegado a tener jóvenes que literalmente suspendían todas y cada una de las asignaturas, y yo siempre me he hecho la misma pregunta: ¿Quiénes son realmente los responsables del fracaso escolar?
Lo que sí puedo afirmar es que son muchos los factores que forman parte de este fracaso, y podríamos hablar de tantas cosas: Falta de motivación, desinterés por los estudios, falta de constancia en el trabajo, etc. Pero ¿Cuál es la causa de esa falta de motivación, de ese interés por los estudios y de esa falta de constancia?
Sin embargo, y a pesar de constatar que muchos de estos jóvenes víctimas del fracaso escolar son personas inteligentes y con capacidades para superar todas y cada una de las materias que se les imparte, me he podido percatar de que existe un asunto común a todos y cada uno de estos jóvenes: EL EJEMPLO FAMILIAR.
Si tuviéramos que hablar de estadísticas en cuanto a fracaso escolar se refiere, la capacidad intelectual ocuparía el último lugar, pues a pesar de ser una de las causas de dicho fracaso, no es la más importante sin lugar a dudas.
A veces les suelo hacer la pregunta del millón, y a pesar de saber de antemano qué es lo que me van a responder, no ceso en el empeño de seguir cuestionándoles: ¿Te gusta estudiar?. Lógicamente la respuesta es un rotundo :¡No¡ pero yo sigo insistiendo: ¿Y cuáles son los motivos por los que no te gusta estudiar?. A lo que ellos me responden argumentando otras muchas cosas, tales como: A nadie le gusta estudiar, los buenos estudiantes no son populares, se gana más dinero trabajando que estudiando, y un largo etcétera de argumentaciones sin base ni justificación alguna etc.
Y si somos realistas, nos percataremos de que vivimos en una sociedad de consumo, de self-service, de conseguir las cosas ipso-facto. Los jóvenes quieren las cosas “ya”, “en el momento”, y el sólo hecho de pensar que les quedan algo más de ocho o diez años para terminar sus estudios, les trastorna.
A veces les suelo replicar con experiencias personales, y sobre todo les hago bastante hincapié en la constancia. Los jóvenes necesitan patrones de conducta en sus hogares. Ahora vemos un anuncio de televisión que alude a lo importante que es la lectura y el slogan dice más o menos así: “Si tú lees ellos leen”. Pero podríamos invertir los términos: “Si tú no lees, ellos no leen”, “si tú consumes ellos consumen” “si tú corres en esta vorágine social donde no hay tiempo para nada”… etc.
¿Qué patrones de conducta desde nuestros hogares estamos transmitiendo a nuestros jóvenes? En la medida de nuestra responsabilidad vamos a ayudar a nuestros jóvenes y adolescentes a que sean constantes en todas las áreas de su vida, y lógicamente lo serán también en el área de los estudios.
Así que volviendo sobre el título de este artículo: ¿Quiénes son realmente los responsables del fracaso escolar?, no responsamos a esta pregunta culpabilizando a padres o a hijos, sino más bien que podamos responder haciendo una reflexión sobre este asunto.
No te conformes con el fracaso escolar de tus hijos, si este es el asunto. Así que si deseas ponerte en contacto con nosotros y solicitar ayuda, estaremos encantados de poder ayudarte. Decirte también que dispones de un espacio de recursos.
—–=====oOo=====—–
Aún no hay comentarios por mucho
Deja un comentario
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>